miércoles, 24 de diciembre de 2008

LA ESTRATEGIA DE LA COMUNIDAD GAY

Recientemente el Senado Uruguayo aprobó un proyecto de ley que habilita el cambio de nombre y sexo a partir de los 12 años en los documentos de identidad, sin necesidad de una cirugía y luego de dos años de “conflicto” con la identidad sexual. Esto que por sí es la habilitación en los hechos del matrimonio entre homosexuales, cuenta con una aberración: los mayores de….!!! doce años!!!, no requerirán autorización de sus padres, sino un sencillo trámite ante los juzgados de familia (“Ambito Finaniero” 18-12-08, pág. 20).-

Si observamos detenidamente las distintas informaciones a través del tiempo referente a las peticiones de la comunidad gay en defensa de lo que consideran sus derechos, debemos reconocer que muy lentamente, este fenómeno se ha ido instalando en la vida cotidiana de manera tal que no sólo se intenta la aprobación institucional en la sociedad sino también la legitimación de la homosexualidad..

Lo extraordinario del caso es que dentro de la misma sociedad no se ha conformado ningún tipo de movimiento civil o religioso, pacífico y preventivo, que hable y manifieste sistemáticamente respecto a las consecuencias legales, morales y espirituales imprevisibles que se generarán en el ámbito de la familia, cansada y aburridamente definida como la “célula de la sociedad” Y esto sucede por desconocimiento de la estrategia que implementan, muy sagazmente, los líderes altamente activos de dicha comunidad.-

Dicha estrategia es un monstruo de dos cabezas: por un lado la militancia para el logro de reconocimiento institucional: primero, de los derechos de pensión, cobertura de obras sociales etc. a parejas del mismo sexo: luego, de la despenalización del aborto; tercero, el reconocimiento del matrimonio entre homosexuales. Si bien este proceso ha sido lento, no ha parado en ningún momento. Por otro lado, aquellos que militan en los movimientos gay han implementado, según los dichos del Pastor José M. Abraham, la “sensación de presencia”: en todos los medios de comunicación masivos siempre hay un personaje, homosexual o travestido, que a través de su carisma logra la atención de una gran audiencia o, por lo menos, caen simpáticos. Y así se instalan en el diario vivir. Este proceso ha sido veloz en nuestras sociedades.

Las consecuencias de esa estrategia resulta obvia: si no logran una ley que reconozca el matrimonio entre homosexuales, imponen la homosexualidad por ejemplo, dentro del contexto social de los medios de comunicación, en los cuales se propicia y estimula la integración y aceptación de la homosexualidad dentro de los valores sociales. Y ni que hablar del contexto social de las escuelas donde travestidos ofician de maestras o profesoras.-

O por ley o por costumbre, pero el caso es que se está logrando que la homosexualidad parezca algo natural y admisible, a punto de impulsarse, en el caso de Uruguay, la pederastía y la degeneración de esa conducta que, como todos sabemos, termina en simple prostitución.

La estrategia de la comunidad gay va dando resultado porque nosotros poco decimos y mucho menos hacemos, desde nuestras comunidades de fe. Sólo la Palabra de Dios, la ética judeocristiana, es la que viene rechazando en los últimos 2008 años la homosexualidad. Indefectiblemente la iglesia cristiana debe confrontar con esa filosofía tolerante de los derechos gay, debe confrontar con el pecado de aquellos que promueven y toleran la homosexualidad; en definitiva, no se trata de destruir a los homosexuales ni confrontar con ellos prejuiciosamente. Sólo debemos como Cuerpo denunciar el pecado ¿Es que la Iglesia Cristiana Evangélica no tiene acaso la autoridad suficiente para ello? Decimos esto cautelosamente, adhiriéndonos a los dichos del Reverendo Andrew Aquino, de la Columbia Baptist Association:

“Mi mensaje para el homosexual es: Te amamos. Ven y lucha con nosotros contra el pecado. No cedas ante él”
(“Gays and the Church” ABC, World News Tonight, Febrero de 1996)

Pastor Oscar J. Reyes

1 comentario:

Anónimo dijo...

http://materialdeestudiocristiano.blogspot.com/2009/02/que-piensan-sobre-misiones.html